Quiero escribirte una carta.
Una palomita blanca, un suspiro de algodón, una risa con destino, un dardo a tu corazón.
La mandaré por el río, la mandaré por avión.
Una rosa de papel, un barquito aventurero, unas palabras de miel.
Con el soplo del Vilano, te la llevaré a la mano.