EL MONSTRUO DE INTERNET
Hola, hoy os voy a contar una historia sobre lo importante que es tener un buen uso en internet.
Había una vez un grupo de 5 amigos formado por: Carlos, Nagore, Alma, Thiago y Lucas, ellos salían todas las tardes con la excusa de ir al parque a divertirse, pero en vez de irse a jugar se quedaban sentados en un banco con los móviles ya que en casa no les dejaban utilizarlos, lo malo de todo esto no es que mintieran a sus padres, sino que hacían un uso irresponsable del internet.
Carlos hacía videos falsos sobre un compañero de fútbol que le caía mal porque era mejor que él y le tenía envidia.
Nagore subía fotos inapropiadas a sus redes sociales.
Alma creaba memes racistas sobre una compañera nueva de África.
Thiago llamaba por número oculto a los niños que le caían mal para molestarlos y reírse de ellos.
Lucas buscaba y veía contenido para mayores de 18 años por lo tanto inadecuado para su edad.
Una tarde se les pusieron las pantallas de los móviles en negro y en el centro salía un mensaje en rojo en él que ponía ¡Error! De repente salió un monstruo del móvil de Thiago.
Era el monstruo del internet que venía a enseñarles a hacer un buen uso de internet y si no aprendían sus móviles desaparecerían. El monstruo les enseño que el WhatsApp es para comunicarse no para hacer memes o vídeos malos sobre un compañero/a, que las llamadas son para cosas importantes y no para molestar, que en las redes sociales hay gente muy mala que nos puede dañar y que el contenido que consumimos debe ser apto para nuestra edad, después de esta charla los niños tomaron consciencia y prometieron no volver a hacer lo, Carlos y Alma borraron todos los vídeos y memes y se disculparon, Lucas dejo de ver contenido inadecuado y empezó a seguir un canal de manualidades que se convirtió en su nueva afición ver y crear esas manualidades, Thiago no volvió a realizar llamadas inadecuadas por que se dio cuenta de lo molesto que es recibir llamadas de ese tipo y Nagore comprendió el riesgo que tenía publicar fotos en redes sociales y aprendió que una vez que publicaba sus fotos cualquier persona podía hacerse dueños de ellas y desde ese día en adelante tenía mucho cuidado con sus publicaciones. El monstruo se fue muy contento por que los chicos habían aprendido la lección.
