VULNE Y EL ESCUDO DE LA PRIVACIDAD
En el Colegio Luz del Saber, había dos estudiantes que parecían saberlo todo sobre computadoras: Sebastián y Valeria. No eran aburridos ni nada de eso… ¡Eran como mini expertos secretos del internet! Siempre ayudaban a sus compañeros y, cuando alguien tenía dudas, ellos estaban ahí para explicarles cosas importantes, como no caer en trampas en las redes.
En el salón de sexto grado, todos estaban aprendiendo poco a poco sobre el mundo digital. Pero algunos pensaron que ya sabían lo suficiente…
Era lunes.
Tenían clases de TICS, la clase favorita, emocionados llegaron al laboratorio de cómputo.
Miss Laura los miró con seriedad y dijo:
—Hoy vamos a recordar algo muy importante: la privacidad.
Sebastián y Valeria se dieron cuenta que algunos estudiantes no estaban prestando mucha atención.
—Bah, a mí nunca me ha pasado nada —pensaban algunos.
—Eso solo les pasa a otros —susurraban.
Y justo cuando nadie lo esperaba…
Las pantallas parpadearon.
Apareció un mensaje extraño, muy llamativo.
Y detrás de ese mensaje… estaba él… ¡VULNE, el villano del internet!
—“¡Hola, estudiantes!” —dijo con una voz misteriosa—.
“Escriban su contraseña aquí y ganarán premios increíbles…”
Algunos compañeros se emocionaron.
—¡Yo quiero!
—¡Seguro es verdad!
Estaban a punto de escribir…
Un segundo más…y lo harían.
—¡NO! —gritó Sebastián—. ¡No escriban nada, es una trampa!
—¡Nadie debe pedirte tu contraseña! — habló Valeria—. ¡Eso es privado!
Todos se quedaron en silencio.
—La privacidad es como un escudo —explicó Miss Laura—. Protege lo que es tuyo y avísale a un adulto.
Vulne se enojó.
—¡Solo es un pequeño dato! —insistió—. No pasa nada…
Pero esta vez… nadie cayó.
Los estudiantes cruzaron los brazos. —¡No vamos a darte nada! —dijeron.
Y en ese momento… Una luz brillante apareció en las pantallas: ¡Era el escudo de la privacidad! Se activaba cuando usabas contraseñas seguras, no compartías tu información y evitabas hablar con desconocidos. Vulne no pudo soportarlo.
—“¡Nooo! ¡Sus datos ya no son vulnerables!” —gritó.
¡Vulne, poco a poco comenzó a desvanecerse… hasta convertirse en un montón de píxeles borrosos!
Desde ese día, nadie en esa clase volvió a compartir información personal sin pensar. Porque entendieron algo muy importante: Tu información es como un tesoro… y tú decides quién puede verla.
Categorias
Cuentos
Colegio
Peruano Español (Sede La Victoria)
Alumno
SEBASTIÁN ABDIEL - 12 años, 6º SUPERACIÓN
Más de 20 votos conseguidos
